miércoles, 29 de diciembre de 2010

World Lens: de la realidad aumentada a la singularidad en tres cómodos pasos

Hace un par de semanas la blogosfera se volvió loca por una app de iPhone llamada World Lens. Mi corazoncito de fandroid me hace dudar si se volvió loca porque se trataba de una app para el iPijada, pero eso no importa ahora. Tampoco importa que falle más que una escopeta de feria, lo realmente increíble es que acierte aunque sea de casualidad.

Antes de continuar, un vídeo informativo para ponernos en situación:


Como vemos, World Lens muestra en la pantalla la traducción de un texto respetando su contexto. Esto se dice pronto, pero es poco menos que magia. Repasemos qué procesos tiene que completar esta app para mostrarnos resultados.
En primer lugar, captura una imagen en movimiento y distingue entre texto y su contexto. Google Goggles, que ya cubrí con antelación, solo capta imágenes fijas, además de desprenderlas de su fondo. Después de detectar qué es texto, reconoce los caracteres individuales (OCR). A continuación, pasa el texto reconocido por un motor de traducción automática. Finalmente, y aquí está la gracia, utiliza técnicas de realidad aumentada y disminuida para reemplazar una imagen del mundo real en la pantalla del iPhone.

Este tipo de aplicaciones lingüísticas se basan en la arquitectura de tuberías para cumplir su objetivo. Por ejemplo, la salida (=el producto) de la subaplicación que separa el texto de su fondo, es decir, el texto en sí, es la entrada (=la materia prima) de la subaplicación que reconoce los caracteres individuales del texto. La salida de esta es la entrada de la subaplicación que reconoce oraciones. A su vez, la salida de esta última, es decir, el texto segmentado, se alimenta a la subaplicación que tiene el motor de traducción automática. Para resumir, en una tubería la salida del primero es la entrada del segundo y así sucesivamente. La desventaja intrínseca de las tuberías es que la salida solo puede aspirar a ser tan buena como la entrada, con lo que a menudo la calidad degenera con cada nueva tubería. Es decir, si el texto se reconoce mal, el motor de traducción automática se lía.

Pero, ¿qué es eso de la realidad aumentada y disminuida?

Ejemplo(s) de realidad aumentada:

Ejemplo de realidad disminuida:

Como vemos, la realidad aumentada añade elementos virtuales en una pantalla a una captura en movimiento del mundo real, mientras que la realidad disminuida los elimina en la pantalla. Hay muchas aplicaciones prácticas para la primera: capas de etiquetas con información turística o de servicios para moverse por ciudades, videojuegos con mascotas virtuales (o rol en vivo), libros educativos que saltan de las páginas, diseño industrial o incluso ligar mientras paseas por Shibuya (¡!). La realidad disminuida, una simple variación de la aumentada, es una idea más reciente y todavía no tiene muchas aplicaciones. En cualquier caso, es una tecnología muy versátil, limitada por la imaginación del diseñador y por la adopción de las masas.

Como puede verse en el primer vídeo, la calidad de la traducción en sí es horrible. Sin embargo, la calidad no deja de ser un detalle menor en este caso. La estructura de la aplicación ya está hecha, ahora solo queda mejorar las partes. Tendrán que mejorar la detección de oraciones cuando el texto típico de uso no usa puntos y está en mayúsculas (carteles, anuncios, etc). Si usa un motor de SMT, es cuestión de alimentarlo con más corpora y hacer ajustes en su modelo lingüístico. Es cuestión de tiempo que World Lens (u otra app similar) sea útil de verdad para no perderse haciendo turismo por ahí. Imaginaos una guía turística que integre una guía de conversación / intérprete en tiempo real con un traductor visual de realidad aumentada. Con que fuera "suficientemente bueno" para hacerse entender ya sería toda una revolución. Además, World Lens se ejecuta en local, sin utilizar la potencia ni el almacenamiento de la nube, por lo que podemos viajar tranquilamente con él sin que nos sablen las telefónicas con el roaming de datos.

Como dicen en Global Watchtower, la tecnología de World Lens podría reciclarse para crear un Google Translate más potente que pueda tratar texto "oculto" o "protegido". Por ejemplo, texto dentro de imágenes, de animaciones Flash, de multimedia, etc. Si se puede capturar como imagen, se puede traducir.

Dentro de unos años, la tecnología de World Lens, y de los teléfonos inteligentes en general, podría integrarse en unas gafas cyberpunk megachulas. Nada de gafas cantonas gigantes tipo cine 3D, no. Unas gafas normales y corrientes que se conectan a Internet, reproducen contenido multimedia, son nuestro asistente personal y nos introducen en un mundo de realidad aumentada cuasi real. Y dentro de unos años más, un chip en el cerebro que integrará los cinco sentidos y que nos lo pondrá difícil para distinguir la realidad real de nuestra propia realidad creando un exocórtex del copón y aumentando nuestro wetware hasta límites insospechados. Avanzamos unos años más y podremos subir nuestra conciencia a la nube (la singularidad friki), dejando atrás nuestros anticuados cuerpos de carbono por una existencia más perfecta en un mundo platónico que se amolda a nuestros deseos. ¿Y por qué no? ¿Quién habría pensado hace cincuenta años en las maravillas tecnológicas que hoy damos por sentadas? Como decía Clarke, "Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia".

Va a ser divertido vivir el futuro. Igual me quedo obsoleto como traductor, pero ¿y las maravillas que voy a ver?

jueves, 16 de diciembre de 2010

Intrusismo laboral en el periodismo y por periodistas

Un buen amigo mío es periodista, pero eso no me impide meterme con ese gremio cada vez que surge la ocasión: es divertidísimo. Otro día hablaré de los ingeniosos juegos de palabras, especialmente de los periodistas deportivos, y de los chistes de Matías Prats. Hoy me conformaré con hablar de intrusismo, pero brevemente, que la entrada de ayer me costó muchas neuronas de parir.

Acabo de descubrir vía David Tejera una entrada sobre los anglicismos de reciente introducción: "Cables, agendas y escenarios". Hace unas semanas, cuando empezó el "Cablegate" (descacharrante juego de palabras), oí por primera vez eso de los cables. Y yo pensando, qué diferencia habrá entre eso y un "despacho diplomático", que me suena que es lo mismo que un cable de esos. Lo dejé pasar, porque tenía cosas mejores que hacer. Ahora me ha dado por buscarlo en el DRAE y:
despacho: (6) Comunicación escrita entre el Gobierno de una nación y sus representantes en las potencias extranjeras.
En lo de los "scenarios" (que suelen ser "worst-case") y las "agendas" (que suelen ser "hidden"), ya no entro porque no son nada nuevo. Cualquiera que vea series en V.O. estará harto de encontrarse con estas palabras.

A lo que iba. No sé si a alguien le suena un informe sobre el estado de la profesión del periodista que se publicó el otro día. Ojo a esta perla: "el informe destaca que el intrusismo profesional ha desplazado al paro como principal preocupación". Así que los periodistas se quejan de intrusismo, ¿eh? ¿Y quién deja sin traducir cosas como cables, scenarios y agendas? Me huelo que alguien se está ahorrando unos dinerillos en contratar traductores. Claro, es que inglés sabe todo el mundo, desde el sobrino que ha pasado un verano en Londres hasta el presidente del gobierno. Ay, no, que ese no sabe.

Si insisten en leer documentos en inglés, comprenderlos y transmitir tal información, lo mínimo que podrían hacer es recibir unas clases de "Falsos amigos del inglés para el periodista intrépido". Y cuando crean que lo saben todo y que son los reyes del mambo, que contraten a un traductor para ver hasta dónde han metido la gamba.

Amazon y el increíble caso de la censura incestuosa

¡Toma titular jugosito para atraer visitas!

El mes pasado se montó una buena porque a un señor se le ocurrió publicar una guía de "buena conducta del pedófilo" (The Pedophile’s Guide to Love and Pleasure: A Child-Lover’s Code of Conduct) en la tienda de ebooks de Amazon. La gracia de la autopublicación y de los ebooks está en que no hay editoriales de por medio que te digan qué puede venderse y qué no, de ahí que se saliera con la suya. Amazon en un primer momento defendió la libertad de expresión y se negó a retirar el ebook. Entonces se le echó encima medio Internet. Entonces cedió a la presión, dio marcha atrás y retiró el libro.

Dejando de lado el contenido del libro y las objeciones morales o legales que podamos tener al respecto, quería centrarme en qué pasa cuando se prohíbe algo. Antes de que se anunciara a bombo y platillo la existencia del ebook, el autor solo había venido una copia. Después de que se le echara encima medio Internet, el libro llegó al puesto 80 de los más vendidos en Amazon. No se sabe a cuántos libros equivale esa clasificación ni cuánto dólares sacó el autor, pero digamos que a) muchas copias y b) mucho dinero. Incluso me atrevería a decir que, sin la publicidad gratuita, el autor no podía soñar que su obra tuviera tanta difusión ni sacarse tanta pasta.

Algo parecido pasó con Saw VI y A Serbian Film, dos películas que no se me ocurriría ver bajo ningún concepto, pero que mucha gente ha buscado como locos después de que se prohibiera su distribución en España y otros países. Ni que decir tiene que más de uno se ha arrepentido de dejarse llevar por el morbo y le ha hecho falta una buena dosis de unicornios y arco iris para lavarse los ojos y poder dormir sin pesadillas.

Anteriormente Amazon saltó a la palestra por borrar más de 57.000 libros (en papel) de temática gay de su catálogo. Se montó la de dios es cristo y pidieron disculpas. Al parecer, fue un fallo técnico de los que yo llamo "el perro se ha meado en los cables". Vamos, que no tenían mala intención.

A lo que iba. Hace unos días a Amazon le dio por retirar novelas autopublicadas que tratan de forma explícita el incesto, es decir, relaciones sexuales intrafamiliares. Dejando de lado por un momento la legalidad o moralidad del asunto, el caso es que:
  • no especifican con antelación qué hace que un libro no sea publicable (en ningún momento las "publishing guidelines" suyas mencionan la palabra "incesto")
  • no informan a la autora del borrado con antelación, ni con posteridad, ni le dan posibilidad de defenderse
  • no aclaran a la autora la razón del borrado
  • no ofrecen automáticamente la devolución del dinero a sus clientes
Después de que muchos bloggers pusieran el grito en el cielo porque a los usuarios no les dejaban volver a descargar los ebooks que habían comprado, Amazon ha reculado en parte y permite volver a descargar los libros a quienes ya los tenían comprados. Una vez más, citan un fallo técnico en lugar de un fallo en su política. El caso es que Amazon no vuelve a poner a la venta los libros ya retirados.

Me ha dado por hacer un poco el troll y enviar lo siguiente a Amazon:
I read that Amazon is deleting ebooks with incest in it, such as Wicked Lovely by Jess C. Scott (previous ASIN B003VIWUXS).
I would like to take this opportunity to inform you that you are carrying ebooks with even stronger themes, such as double incest (father laying with two daughters) and rape incest (brother against sister). These characters are Lot and his daughters, and Amnon and Thamar and their crimes appear in the many editions of a book called The Holy Bible (ASIN B001EOCFU4, B0032UYGE6, B002920ZOS, among others).
I hope you remain committed to keeping the Kindle Store safe for our children and ban these ebooks as well. Thank you.
¿Es posible que alguien no vea la mala leche y el sarcasmo que destila lo anterior? ¿A que no? Pues van y me contestan esto:
Thanks for your suggestion about deleting books with incest in it. Customer feedback like yours is very important in helping us continue to improve our website and services. I appreciate your thoughts, and I'll be sure to pass your suggestion along.
Thanks again for your feedback.
¿Me están ignorando? ¿No se enteran? ¿Es posible que haya empeorado la situación?

Para rematar la faena, y dejando a Amazon tranquila un momento, el otro día modificaron las leyes de publicación de manga y anime en Tokio. En concreto, prohíben la publicación / difusión de cualquier obra que "glorifique o enfatice injustificadamente determinados actos de naturaleza sexual que violen las normas sociales". ¿Y cómo definen los tokiotas las normas sociales? Pues dependerá de cada uno, digo yo. Además, igual lo que entiende como socialmente aceptable el gobernador de Tokio, el muy deleznable Ishihara-san (pinchad y flipad con el pájaro), no es lo que entendemos los demás. Entre otras lindezas, ha dicho que las mujeres con menopausia son inútiles y que los gays son anormales, le pareció "lamentable" una cabalgata gay que presenció en en San Francisco y negó la masacre y violaciones sistemáticas del Imperio Nipón en Nankín, China (lectura no agradable). Pero no caigamos en juicios ad hominem, por mucho que se los merezca. El caso es que si se prohíbe la distribución de un manga / anime en Tokio, se condena la obra a la extinción porque el mercado tokiota es imprescindible para la industria.

Nótese que en ningún momento he entrado a valorar el contenido de lo que se censura. Pero me voy a mojar. Creo que hay que distinguir entre los crímenes de pensamiento (crimethink, que decía Orwell) y los crímenes factuales. La ficción, siempre que no la representen personas de carne y hueso, está protegida por la libertad de expresión. Eso incluye texto, dibujitos e infografía. Otra cosa es la imagen real, sea con actores o no, sea consentida o no. Ahí ya podemos discutir qué vale y qué no.

martes, 14 de diciembre de 2010

Trata a tus clientes como ladrones y te quedarás sin clientes

Cada vez veo menos tele, prefiero Internet TV. Por ejemplo, si quiero ver un capítulo de Doctor Mateo (sí, qué pasa, yo también tengo un lado marujo) en línea, me trago menos de 4 minutos de publicidad en una hora de capítulo. No he contado cuánta publicidad me trago si lo veo en directo en la tele, pero seguro que un pelín más.
La semana pasada me sorprendí cuando, aparte de la publicidad en los cortes y la publicidad muy poco encubierta ("ay, nena, ¿y esa mantequilla?"), me metían propaganda durante el capítulo. Propaganda no de la de vender, sino de la de comer la cabeza. "Con la piratería muere la cultura. Gracias por ver este capítulo legalmente".
Captura de Antena3 - Doctor Mateo
Qué curioso. Si me bajo el capítulo pirateado (en el buen sentido de la palabra), me evito cortes publicitarios, por cortos que sean, y que me den una palmadita en la espalda, bien hecho, chaval. En este caso, no me bajo el capítulo pirateado porque la experiencia de consumo es suficientemente cómoda. Pero no me ha hecho mucha gracia el cartelito.

Me ha recordado a la propaganda que meten en los DVDs o en los cines. Que si el FBI te está vigilando, que si prohibido la difusión pública sin permiso del distribuidor, que vigila no vaya a haber alguien grabando con el móvil, etc. Propaganda que, por otra parte, me evito si opto por piratear la peli de turno. Castigas a tus clientes y "premias" a los que no lo son. No parece un modelo de negocio con mucho futuro, sinceramente.

Para acabar, quería insertar un vídeo de YouTube con una parodia que hicieron los chicos de The IT Crowd ("Los informáticos" en España) sobre el famoso anuncio "no le robarías el bolso a una vieja, no robarías un coche". En un súbito ataque de ironía poética, resulta que el vídeo no se puede ver fuera de YouTube, así que no lo puedo insertar. No os lo perdáis, es buenísimo.

Si no conocéis la serie, viene a ser una The Big Bang Theory con humor inglés más refinado. Ya estáis bajándola comprando la maravillosa edición especial megafriki en DVD.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Redes sociales y Goodreads como biblioteca personal virtual

Redes sociales
No soy muy amigo de las redes sociales. Corrijo. No soy muy amigo de socializar, valga la tautología. En el instituto mis compañeros pasaban los recreos jugando al fútbol. O al baloncesto, cuando no quedaba más remedio. Yo pasaba los recreos bajo un árbol con un buen libro. Lo más friki que hice, esto ya a los 16 años, fue leer la Divina comedia de Dante en las pausas del recreo. Hasta entonces era "el rarito", pero a partir de ese momento pasé a ser el sociópata del cole. Buenos tiempos.

El caso es que tengo cierta resistencia a las redes sociales. Hasta septiembre de 2009 no estuve en Facebook: solo me rendí por irme a estudiar al extranjero y queer estar en contacto con los amigos. Llevo en Internet desde 1997 y por aquel entonces estaban de moda los foros. Al ser un quejica, siempre me han gustado los foros: me entretiene discutir por cualquier chorrada. Y los foros, al girar en torno a un tema concreto, me parecen perfectos para hablar de esos temas u otros relacionados. Otra cosa es ser "amigo" de gente que casi no conoces, que preferirías no conocer, o incluso olvidar, y ver sus chorradas, y sus paranoias, y sus fotos de fiesta loca. "Eres más falso que un amigo de Facebook", que dicen por ahí.

Por lo tanto, cada vez que hay una red social nueva que es lo más y en la que hay que estar, me entra una pereza increíble. Y ahí suele estar Manu Viciano para dar la tabarra hasta que pico. Eso fue lo que pasó con Anobii, una red social de libros creada en Hong Kong y en la que hay una fuerte presencia española e italiana.

Libros sociales
Una red social para libros (y para pelis, música, videojuegos, etc) tiene dos vertientes principales: el catálogo y la interacción entre usuarios. Cuando añades libros a tus estanterías, te vas creando una biblioteca. Con esa biblioteca puedes saber cuántos libros leíste en un periodo de tiempo dado. Además, si les añades etiquetas, puedes saber cuántos te gustaron, cuántos eran en un idioma concreto, de qué género o de qué formato (ebooks vs libros en papel, p.ej.). Para eso están los metadatos y las etiquetas, para filtrar y hacer consultas avanzadas. Además, esta biblioteca virtual es muy útil como referencia personal, para tener apuntados qué libros del autor X has leído y si te gustaron. Es vital para no perder la pista a los ebooks que vas leyendo, además de para no echar en falta las cubiertas de tus estanterías en el paso a lo digital.
Al ir creciendo tu biblioteca y hacer cosas que atraigan atención (calificar libros, publicar reseñas, participar en foros), otros usuarios se darán cuenta de que existes. Verán tu perfil y comprobarán su compatibilidad contigo automáticamente y, si les caes bien, seguirán tus actualizaciones o se harán tus amigos. Y lo mismo tú, claro. Es una forma de recibir recomendaciones personalizadas y humanas. Vamos, como Amazon y su "si te gusta este, te gustará el otro, compra, maldito, compra", pero sin algoritmos. También lo utilizo para "libros que quiero leer", aunque ya he pasado de 100 libros futuribles y es un descontrol total, jeje.

Comparativa de redes sociales bibliófilas
Sin entrar en muchos detalles, estuve unos meses en Anobii hasta que me exasperé de la falta de desarrollo y mantenimiento. Tiene muchas carencias y va lento de narices. Así que me puse a buscar una alternativa.

Anobii:
A favor:

  • fuerte presencia de españoles
  • gran catálogo de libros en español y catalán
  • separación entre libros que tienes y libros que querrías tener (wishlist)

En contra:

  • lento
  • desarrollo en punto muerto
  • muy lento


Shelfari:
A favor:

  • comprado por Amazon
  • diseño muy chulo
  • ¿futura integración en ecosistema Kindle?

En contra:



weRead: no lo he visto a fondo, pero parece el menos desarrollado de todos

LibraryThing:
A favor:

  • gran catálogo de libros en inglés
  • muchas funciones
  • comunidad muy involucrada

En contra:

  • diseño poco atractivo
  • demasiadas funciones
  • un único pago de 25 USD, lo cual no es un problema para mí, pero hace que muchos lo descarten


Goodreads:
A favor:

  • widgets muy personalizables
  • muchos metadatos (optativos, casi todos)
  • buen equilibrio entre funciones y diseño
  • agrupación de ediciones (y traducciones) en torno a una obra única
  • chorraditas como boletines tipo club de lectura y trivial literario
  • comunidad muy involucrada

En contra:

  • Pocos usuarios españoles
  • Escaso catálogo en español
  • La agrupación suele poner una edición en inglés como "primaria", aunque se escribiera en otro idioma

Comparativas que me ayudaron a escoger:
http://www.bloggingtips.com/2010/09/18/5-rewarding-social-networks-for-book-lovers/
http://jameswharris.wordpress.com/2010/02/08/librarything-goodreads-shelfari-google-books-anobii-weread/
http://www.youthservicescorner.com/2010/goodreads-vs-librarything-vs-shelfari/
http://www.danahuff.net/?p=1607

Mudanzas
Cambiar de red social tiene dos inconvenientes: los amigos que te dejas y la migración de datos. En lo primero, o les convences para que se pasen, o mantienes las dos redes actualizadas. Lo segundo no lo pienso hacer, así que David, haz el favor de migrarte los libros a Goodreads. :D
En el caso de redes como Facebook, la migración de datos no es tan relevante. Vuelves a actualizar tu perfil, subes las fotos necesarias y empiezas de nuevo. Pero las redes sociales basadas en catálogos tienen un componente de datos muy importante: tu biblioteca personal.
Seguí este tuto para migrar mis estanterías de Anobii a Goodreads. Siguiendo las instrucciones, se pueden mantener la mayoría de los metadatos importantes de cada libro siempre que ese libro de Anobii exista en Goodreads, es decir, que el ISBN (ISBN-10 o ISBN-13) esté en las dos redes. Si el libro no está, no se puede importar, con lo que hay que introducir el registro a mano en Goodreads (crowdsourcing, sí), sumar la edición concreta a la obra principal (si corresponde) y finalmente añadir el libro a nuestra biblioteca. Para agregar libros y editar metadatos de los libros, hay que solicitar ser bibliotecario, una responsabilidad que no hay que tomar a la ligera. Ya se sabe, un gran poder...

Conclusión
Espero que este rollo increíble que acabo de soltar anime a alguien a ponerse con una red social para libros, a poder ser Goodreads. Y para que os entre el gusanillo, mirad qué widget más chulo he puesto a la derecha: muestra los libros que estoy leyendo actualmente, aunque también podría mostrar los que he leído o cualquier otra categoría que prefiera. A mis contactos de Facebook (y Twitter, si tuviera) los atormento con actualizaciones de los libros leídos que acabo de leer, con sus notas y sus críticas.

viernes, 10 de diciembre de 2010

CT3: Traducción comunitaria, colaborativa y crowdsourcing (I)

La traducción no remunerada se conoce indistintamente como traducción comunitaria, colaborativa o crowdsourcing o, como prefiere la Common Sense Advisory, "CT3". Crowdsourcing viene de "outsourcing", es decir, que un externo haga parte del trabajo de una entidad, ya sea esta una empresa, la administración pública, o incluso autónomos. Mientras "outsourcing" (o "subcontratación", en cristiano) supone que el externo persigue su beneficio económico en primer lugar, crowdsourcing (o CT3) se refiere a que el externo busca el éxito del proyecto como primer objetivo.
Para ciertos proyectos sería más recomendable contratar a un profesional. Por ejemplo, ciertos textos tienen requisitos técnicos de localización muy altos. En el caso de los textos legales, podrían ser temas confidenciales, textos vinculantes o asuntos que no deben conocerse antes de tiempo, como las fusiones entre empresas, por ejemplo.
Por otra parte, para que la comunidad acepte regalar su tiempo y experiencia, debe tratarse de una empresa que les cause simpatía y, a poder ser, que ofrezca servicios gratuitos o devuelva algo a la comunidad. Un gobierno lo tiene difícil para solicitar trabajo no remunerado, ya que entre sus funciones se incluye fomentar el empleo. Probablemente las ONGs pueden cubrir esta función de traducción gratuita por el bien común mejor que un gobierno. A parte de la traducción para empresas sin ánimo de lucro, la CT3 también puede ser por la comunidad y para la comunidad. Por ejemplo, un proyecto de software libre como GNU/Linux o de cultura libre como la Wikipedia.
De todas formas, la CT3 entendida como "traducción colaborativa" no tiene por qué ser traducción no remunerada, ya que también tiene cabida la traducción profesional. Por ejemplo, varios traductores que colaboran en tiempo real en un macroproyecto con la misma memoria de traducción, añadiendo términos al glosario según los encuentran, comentando problemas de traducción específicos o ambiguedades en la guía de estilo, etc.

(Este artículo y los siguientes del mismo tema están adaptados partiendo de un apartado de mi tesina. El crowdsourcing será el último tema que trate al respecto.)

Tesina acabada y movimiento

Hace un par de meses comenté que estaba escribiendo una tesina para finiquitar el máster. Afortunadamente, ya la acabé y entregué hace un par de semanas. Aunque el resultado final no me convenció demasiado, era cuestión de entregarla ya o hundirme en la desesperación unos cuantos meses. Desde luego, la investigación no es para mí. ¡Qué tortura!

En principio no tengo que hacer nada más al respecto, no tengo que presentarla en persona, ni defenderla, ni nada. Después de revisarla, me han dicho que les ha gustado mucho, que trato temas muy interesantes y se nota que sé de lo que hablo, pero que me salto unas cuantas normas de la investigación y que soy algo rácano en conclusiones. Pero vamos, que en general está muy bien, jeje. Más o menos es la crítica que me esperaba.

Bueno, después del desgaste de neuronas de los últimos meses y de una catarsis en forma de gastrointeritis rara, vuelvo con fuerzas renovadas. En los próximos días publicaré unos cuantos artículos más sobre el crowdsourcing, que es uno de los temas que he tocado de refilón en la tesina, y ya no insisto más con el tema. Si la calificación final, que en teoría debe ser a principios de año, no acaba en sorpresa desagradable, publicaré la tesina por aquí por si a alguien le va el masoqusimo alguien está interesado en el tema de la traducción y el software libre.

Además del rollo de la tesina tengo unos cuantos temas interesantes en cola: algo de traducción, algo de tecnología y algo de cultura. Los iré sacando entre esta semana y la siguiente. ¡Esto se anima!